El capítulo describe las elecciones del 15 de junio de 1977, primeras en España desde 1936 y decisivas para consolidar el camino hacia la democracia. Aunque popularmente se las llama “constituyentes”, no lo fueron de iure, ya que su objetivo era elegir un Parlamento que completara el marco legal del nuevo sistema político. A pesar de la persistencia de la violencia política, el ambiente social estaba impregnado de entusiasmo y esperanza.
Los partidos concurrían con estructuras todavía frágiles. Salvo el Partido Comunista de España (PCE), pocos habían organizado actos masivos o desarrollado campañas sólidas. El conocimiento de la opinión pública era limitado: las encuestas eran rudimentarias y apenas existía experiencia en su análisis. Aun así, estudios como el del Instituto de la Opinión Pública en marzo de 1977 ofrecieron un primer panorama de intención de voto.
La Cadena SER, como otros medios, vivió un clima de efervescencia. Periodistas como Iñaki Gabilondo recuerdan cómo la redacción se llenaba de sindicalistas, líderes de partidos recién legalizados o figuras históricas como Dolores Ibárruri o Santiago Carrillo. Los debates y entrevistas transmitían la sensación de un país que redescubría su voz política.
En el plano legal, la Ley para la Reforma Política y la legalización de partidos —incluido el PCE en abril de 1977— crearon las condiciones para una competencia plural. Sin embargo, persistían tensiones: la extrema derecha veía con recelo el proceso, mientras que en sectores de la izquierda radical se criticaba la continuidad de ciertas estructuras franquistas.
La campaña electoral fue breve, de apenas dos semanas. La Unión de Centro Democrático (UCD), liderada por Adolfo Suárez, defendía una vía reformista y moderada. El PSOE de Felipe González se presentaba como alternativa socialdemócrata moderna. El PCE apostaba por el eurocomunismo y la reconciliación nacional. También concurrían Alianza Popular, dirigida por Manuel Fraga, partidos nacionalistas como PNV y CiU, y fuerzas de izquierda y centro de diverso signo.
La jornada electoral del 15 de junio transcurrió con alta participación y normalidad, un hecho histórico tras cuatro décadas sin elecciones libres. Los resultados dieron la victoria a la UCD, seguida por el PSOE. El PCE quedó en tercer lugar, seguido por Alianza Popular. En el País Vasco y Cataluña, los partidos nacionalistas lograron una representación significativa.
El capítulo destaca que, más allá de los números, el gran triunfo fue la legitimidad obtenida por el nuevo Parlamento para emprender la redacción de una Constitución democrática. El pluralismo resultante permitió iniciar un proceso de pactos y consensos que serían clave en la transición política.
Finalmente, se subraya que estas elecciones marcaron un punto de no retorno: la ciudadanía no solo votó, sino que asumió activamente el papel de protagonista en la construcción del sistema democrático. A pesar de las limitaciones y tensiones, el 15 de junio de 1977 fue un hito fundacional que abrió la puerta a la etapa constitucional y consolidó la convivencia política.
Los resultados en votos y escaños de las elecciones de 1977 aquí
Documental de El País
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