Nativel Preciado desarrolló entre 1970 y 1992 una trayectoria centrada en el periodismo político, sin militancia partidaria conocida. Se formó en redacciones muy distintas: pasó del diario Arriba al Diario Madrid (1967-1971) y, ya en la transición, trabajó en ABC y Interviú, desde donde cubrió los hitos del cambio político.
Entre 1977 y 1984 fue cronista parlamentaria, una labor que la situó de forma estable en el Congreso durante el arranque constitucional; en 1982 se incorporó a la revista Tiempo. Su trabajo en ese periodo fue estrictamente profesional: explicar la nueva vida institucional y someter la política a escrutinio informativo.
Su calidad como reportera y analista recibió pronto reconocimiento: Premio Francisco Cerecedo (1986) de la Asociación de Periodistas Europeos y Premio Víctor de la Serna (APM, 1988). Además de la cobertura diaria, publicó el libro Fuera de campo (1991). Balance 1970-1992: construcción de una voz periodística especializada en política y Parlamento; presencia en cabeceras clave de la transición; y premios de referencia por su labor informativa. Su aportación destacada fue contribuir, desde el periodismo, a narrar y fiscalizar la consolidación democrática.