Antonio Garrigues Walker (Madrid, 1934) es jurista y empresario jurídico. Entre 1970 y 1992 combinó su actividad profesional al frente del despacho Garrigues —al que se incorporó muy joven y que dirigió desde los años sesenta— con un intento sostenido de articular un espacio liberal de centro en la España democrática. En el tardofranquismo se manifestó públicamente a favor de una apertura democrática; en 1974, entrevistas y crónicas del Archivo Linz lo recogen reclamando “sed de democracia”, señal de un compromiso cívico previo a la legalización de partidos.
Tras la crisis y descomposición de UCD, impulsó el Partido Demócrata Liberal (PDL) en 1982 y fue su presidente. El PDL buscó situar el liberalismo en el centro político y relacionarse con la familia liberal europea, que en 1983 marcó distancias con su eventual acercamiento a la Coalición Popular.
En 1984, el PDL se integró en el Partido Reformista Democrático (PRD), del que Garrigues fue presidente, con Miquel Roca como líder y Florentino Pérez como secretario general. La llamada “Operación Roca” —la candidatura de Roca a La Moncloa— fracasó en las generales de 1986 y el proyecto se disolvió poco después.
En el plano profesional, su despacho se consolidó como uno de los bufetes de referencia del país, en expansión y modernización del mercado legal. En esos años ejerció también como voz europeísta y de reforma institucional desde foros empresariales y cívicos. En síntesis, entre 1970 y 1992 destacó por: (1) impulsar sin éxito un liberalismo político centrista (PDL/PRD); (2) mantener liderazgo en la abogacía de negocios; y (3) aportar una presencia pública a favor de la integración europea y la calidad institucional.