José Ignacio Domínguez, teniente coronel de Aviación (retirado) y uno de los militares demócratas más visibles de la transición. Su activismo dentro de las Fuerzas Armadas arrancó a finales de los sesenta y, ya en 1974, se integró en la Unión Militar Democrática (UMD), la organización clandestina de oficiales que impulsó una democratización del Ejército bajo control civil. En la redada contra la UMD del verano de 1975, estaba en Francia y se convirtió en portavoz de la organización en el exilio. El 13 de octubre de 1975 ofreció una rueda de prensa en París para internacionalizar el caso y denunciar la represión de los “úmedos”.
Ya en democracia, un consejo de guerra lo condenó en diciembre de 1977 a siete años de prisión y lo expulsó de las Fuerzas Armadas; su caso simbolizó la continuidad de inercias autoritarias en plena reforma. Una década más tarde, la Ley de Rehabilitación (1986) abrió la puerta a la reincorporación formal de los miembros de la UMD, aunque sin destino efectivo, lo que llevó a muchos —también a Domínguez— a pasar a la reserva. Su papel político fue cívico-militar fue fundamental, como portavoz y referente público de la UMD. Dio visibilidad internacional a los militares demócratas, contribuir al debate sobre el control civil del Ejército y, a medio plazo, a la rehabilitación y reconocimiento de la UMD en la España constitucional.