Rafael Arias-Salgado fue fundamental dentro centro reformista durante la transición y consolidación de la democracia. Participó en la oposición antifranquista. Entre 1964 y 1976 fue editorialista y Consejero de Redacción de Cuadernos para el Diálogo de Joaquín Ruíz Giménez. En 1976 cofundó, con Francisco Fernández Ordóñez, el Partido Socialdemócrata (PSD), integrado después en la UCD. En esa formación fue coordinador general y secretario general (1978), y diputado por Toledo en las Cortes Constituyentes y en la I Legislatura (1977-1982).
Entró en el Gobierno de Adolfo Suárez como ministro de Relaciones con las Cortes (1979-1980) y, tras una remodelación, pasó a la Presidencia (1980-1981). Con Leopoldo Calvo-Sotelo fue ministro de Administración Territorial (1981-1982), etapa en la que gestionó fases tempranas del Estado autonómico; distintas fuentes académicas le atribuyen un apoyo decidido a la “normalización” del proceso autonómico.
Disuelta la UCD, se integró en la operación reformista del Partido Reformista Democrático (1986). Más tarde ingresó en el Centro Democrático y Social (CDS). En la IV Legislatura fue diputado por Madrid (1989-1992) y ejerció como portavoz del CDS en debates de control, centrado en organización administrativa y políticas públicas. En conjunto, entre mediados de los setenta y 1992, su papel combinó la dirección orgánica de UCD, la coordinación gubernamental y la puesta en marcha de la arquitectura territorial, además de la reconstrucción —con éxito desigual— de un espacio centrista tras la desaparición de UCD.