Óscar Alzaga Villaamil fue un político representante del reformismo democristiano entre el tardofranquismo y los primeros años de la democracia. En los sesenta y setenta participó en la oposición moderada al régimen desde el movimiento estudiantil (Unión de Estudiantes Demócratas) y las corrientes democristianas de Joaquín Ruiz-Giménez (Izquierda Democrática), además de publicar en foros como Cuadernos para el Diálogo. Ese activismo lo situó en el núcleo de la oposición antifranquista de perfil europeísta y negociador.
En 1977 cofundó la UCD y fue diputado en la Legislatura Constituyente, integrándose en la Comisión Constitucional; después repitió escaño por Madrid en la I Legislatura. En 1979 presidió la Comisión de Justicia e Interior y ejerció como portavoz de UCD en Asuntos Constitucionales; en 1981 asesoró a Calvo-Sotelo. Su papel fue técnico-político: consolidar reglas, encauzar reformas y tejer consensos en la arquitectura inicial del sistema.
En 1982, ante la crisis de UCD, lideró la creación del Partido Demócrata Popular (PDP), que concurrió en coalición con Alianza Popular y obtuvo 14 diputados; en 1986, dentro de la Coalición Popular, el PDP alcanzó 21 escaños. El partido, renombrado Democracia Cristiana en 1988, se integró en el futuro Partido Popular en 1989. Alzaga dejó el escaño y la vida política activa en 1987 para centrarse en la universidad y la abogacía. Su logro en 1970-1992 fue doble: contribuir, desde el centrismo democristiano, a la institucionalización constitucional y articular un espacio político de centro-derecha europeísta tras la descomposición de UCD.